martes, 28 de julio de 2009

Salvación de la Primavera I






I

Ajustada a la sola
desnudez de tu cuerpo,
entre el aire y la luz
eres puro elemento.

¡Eres! Y tan desnuda,
tan continua, tan simple
que el mundo vuelve a ser
fábula irresistible.

En torno, forma a forma,
los objetos diarios aparecen.
Y son prodigios, y no mágicos.

Incorruptibles dichas,
del sol indisolubles,
a través de un cristal
la evidencia difunde

con todo el esplendor
seguro en astro cierto.
Mira cómo esta ahora
marcha por esos cielos.

de Jorge Guillén, en Cántico

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